SADE DIVINO

Hola amig@s!!

Hoy me apetece contaros un poquito de la noche del viernes. Bien, nos reunimos el Sr. Gödell, el Demente, Lila y yo para charlar un poquito y claro no se pudo esquivar el tema favorito de Lila: Cosillas varias sobre el Divino Marqués. Ay, pero la cosa se convirtió en discusión. ¿Sade era verdaderamente ateo? Unos decían que sí, otros decían que no y alguno que era un creyente encubierto.

Al llegar a casa busqué mi libro nuevo de Camus, el de El hombre rebelde y me puse a rescatar la respuesta. El Albert nos dice que era un ateo recalcitrante cuyo único dios era la naturaleza, pero no royo panteísta eh Demente…jejeje. Sino la naturaleza como instinto, como instinto que se ha de saciar constantemente para conseguir placer. A ti Lila te digo que nuestro Divino era bien amiguete de cualquier crimen que le dictara la voz de sus pulsiones e incluso pone ejemplos el muy bestia, como en su famoso libro de las Jornadas, donde cuenta que después de masacrar a los esclavos, los amos se masacran entre ellos siempre en pos de la naturaleza criminal y al final solo queda una triste soledad. Y por si nos quedan dudas advierte que asesinar es crear y que por tanto es ayudar a la naturaleza y que en parte le asquea ayudarla porque es muy “perra”, la naturaleza, que no se deja colmar o calmar y que siempre pide más.

Cito pués al amigo Camus (por si no me creéis….jajaja)

“La libertad, sobre todo cuando es el sueño del preso, no puede tolerar límites. O es el crimen o ya no es la libertad”

Camus citando a Sade: “Aceptad la libertad del crimen, única razonable, y entrad para siempre en la insurrección como se entra en la gracia”

Cita de Camus: “Sade negará a dios en nombre de la naturaleza, y hará de la naturaleza un poder de destrucción. Para él la naturaleza es el sexo: su lógica lo conduce a un universo sin ley en el que el único dueño será la energía desmesurada del deseo”

Cita de Camus: “¿Sade es ateo? El lo dice, los demás lo creen”  Camus explica que el Marqués expone su ateísmo en un escrito suyo que lleva por título. Diálogo entre un sacerdote y un moribundo

Bueno navegant@s ya no os doy más la chapa, aquí queda la cosa y para los que estábais presentes en la discusión, sabed que la gocé un montón….jajaja

 

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…Y EN ESPAÑA LA FILOSOFÍA…

Existió hace mucho mucho tiempo…

En el S.IV hubo un gallego llamado Prisciliano que habló de libertad para interpretar los evangelios, habló de ascetismo para los clérigos y buscó un punto de encuentro entre la religiosidad vigente y la cultura celta con sus danzas y sus druídas. Ya Estrabón dejó constancia de las danzas en los bosques por parte de los gallegos y los priscilianos deseaban incluirlas en sus ritos.

¿Qué fue del pobre Prisciliano? ¿Qué pensáis? …

Seguro que imaginando la oscura España de la época podréis deducir, o más bien inducir, cual fue el final de la historia.

El pobre filósofo huyó a Alemania y allí fue apresado, torturado y ejecutado. Se dice que sus restos son los que hoy ocupan el sepulcro de Santiago Apostostol en Santiago.

DIÓGENES TOMA CAFÉ CON HANSEL Y GRETEL

Sin duda, el individuo es original, cualquiera, todos. La historia está llena de ejemplos.

Cada ser humano es un ramillete de peculiaridades, de locuras, aceptadas o no en sociedad.

Lo que sí me aceptará cualquier lector es que algunos rompen este molde, son los héroes de la friquetada, los reyes del país de Nunca Jamás.

Seguro que en Nunca Jamás te encontrarías a Diógenes, tomando café en “La casita de chocolate”, humilde reducto de Hansel y Gretel.

Cerraré los ojos por un momento para trasladarme hasta allí…

Efectivamente allí está, Diógenes, en dulce compañía.

Decido  acercarme, así que dejo el camino de baldosas amarillas y me adentro por el cierre de bastones de caramelo que da entrada a “La casita de chocolate”. En el jardín de la misma me tropiezo con una mesa ricamente dispuesta; mantel de cuadros rojos y blancos, bajo bandejas de pastelitos de colores,  una cafetera llena de café despidiendo rico aroma y una jarra de leche calentita y cremosa.

-Hola Sra. Gödel – me dice Gretel

-Buenos días tengáis los dos (me gusta dirigirme a la crema intelectual con aires cervantinos)

Y Diógenes y Gretel me invitan a su banquete de suculentas delicias.

Comenta Diógenes “… así fué, Gretel, se me acercó el mismísimo Alejandro, pero no el de Lady Gaga; el de los macedonios, el conquistador, me dijo que me daría lo que quisiese. A mí, que me faltaba lo fundamental . Y se lo dije, que se apartase, que me tapaba el sol”.

Y verdaderamente Diógenes fue un personaje;  vivió en el ágora, dentro de un barril y por pertenencias tenía una capa para espantar el frío y una concha para beber.

Se dice que un día, viendo a un niño bebiendo de la cuenca de sus manos, lanzó la concha lejos de sí.

Creía nuestro filósofo que los dioses habían dado a los hombres, fáciles medios de vida, pero que los habían ocultado a sus ojos. Para él, era su tarea poner ante la vista estos medios, demostrando así al hombre, que puede ser feliz si comprende las exigencias reales de su naturaleza.

Gritaba por las calles de Grecia, en pleno día y con una linterna encendida; “Busco al hombre” y con ello se refería a que buscaba al hombre que supiese de su naturaleza más íntima y viviese acorde con esta.

¿Puede el hombre ser feliz?

Estamos ante una complicada pregunta, pero en “La casita de chocolate” se ha iniciado el debate que, por lo menos, nos llevará a interesantes conclusiones…

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