EPICURO Y CAMUS

Hola a tod@s!!

Como ya sabéis, el 24 de abril fue el día del libro. Yo misma lo he celebrado auto-regalándome El hombre rebelde de Albert Camus. La verdad es que el libro me llamó a gritos, fíjate que lo oí desde mi casa… y bueno, a un libro no le puedes decir que no…jejeje…

La cuestión es que por la noche me metí en la cama con él (como suena eso eh!!, si es que os las dejo a huevo) y me puse a leer como una enferma. Ya no era mi primera obra de Camus y sabía que escribía de lujo. Me leí Calígula dos veces y me encantó (os la recomiendo se lee muy rápido y no tiene despesdicio). También me colgué con El mito de Sísifo. Esta no iba a ser una excepción.

Camus explica su concepción de rebeldía y hace una especie de viaje por los personajes o personas rebeldes. Habla de Prometeo, de Epicuro, de Dostoievski y de Iván Karamazov entre otros. Hace incluso una distinción entre un rebelde así a secas y un rebelde metafísico. En este último sentido dice que no hay nadie así hasta Sade. Luego se entretiene en una descripción de la vida, obra e ideas del Marqués que da gusto. En eso voy…

Sin embargo os quiero dejar una cita que hace de Epicuro que me parece genial en relación con la rebeldía y con el destino. Ahí va:


“He desbaratado tus emboscadas, oh destino, he cerrado todas las vías por las que podías alcanzarme: No nos dejaremos vencer ni por ti, ni por ninguna fuerza maligna. Y cuando haya sonado la hora de la inevitable partida, nuestro desprecio por quienes se agarran vanamente a la existencia estallará en este hermoso canto: ¡Ah, cuán dignamente hemos vivido!”

 

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ESTRUCTURALISMO

La imagen es una caricatura de Maurice Henry  (Francia, 1907-1984) y fue publicada en La Quinzaine Litteraire en 1967. En ella están, de derecha a izquierda Roland Barthes, Michel Foucault, Jacques Lacan y el antropólogo estructuralista  Claude Lévi-Strauss. Se suponía que representaban a los conformantes de la cima visible del estructuralismo, corriente filosófica surgida en Francia en los años 60. Pero ellos nunca estuvieron del todo de acuerdo ni en el hecho de ser un grupo, ni en el de ser estructuralistas.

LO IRRACIONAL

¿Cuándo y con quién nace la irracionalidad?

Aunque a lo largo de la historia existen numerosos conceptos que nos remiten al terreno de lo irracional, esta cuestión entra por la puerta grande en la época de la Ilustración. Cuando nace Batman nace el Jocker, heroe y antihéroe son las 2 caras de la misma moneda, así que cuando la razón como concepto vertebrador de la realidad se establece entre nosotros, su cara oscura también se cuela en nuestro imaginario. Esta vez en el movimiento del Romanticismo. Así se contraponen racionalismo e irracionalismo, luz y oscuridad, Ilustración y Romanticismo. Aunque no olvidéis, por favor, que los extremos son como el Yin y el Yan.

Pués si señores y señoras, Al pobre Kant con tanto amor a la razón y a la luz, se le coló como un polizón an su concepto de Cosa en sí, lo incognoscible, lo inasequible para la razón. ¿Y quién creéis que fue el depositario de esta herencia?, Pués mi gran amigo Schopenhauer que transformó la Cosa en sí, en voluntad, una fuerza ciega, irracional y dinámica que se colocó en el sitito de la esencia de la realidad ¿Y quién creéis que fue su más importante paladín? El gran Nietzsche, que representa para muchos la luz en la sombra, que lleva a la gloria el sinsabor de lo irracional y convierte al Santo de Schopenhauer en el Héroe…

Y esto solo es el principio de la historia….jajaja

LA CIENCIA TAL Y COMO LA CONOCEMOS HOY, COMIENZA CON ARISTÓTELES

He encontrado en el periódico un artículo de Camilo José Cela Conde que decía esto:

“La ciencia, como actitud, comenzó con Aristóteles o con sus inmediatos predecesores que se interesaron por la expresión matemática del universo. Para alcanzar la exigencia teórica sería preciso trasladarnos mucho más cerca de nosotros: hasta Francis Bacon” (o Francisco Panceta como muchos gustan de llamarle a nuestro héroe, incluso yo misma, por eso cierro comillas y vuelvo a abrirlas).”Y, a partir de ahí, la constelación de estrellas, Copérnico, Galileo, Newton, Cuvier, Laplace, Lyell, Darwin”

Aristóteles retoma el tema presocrático de la Physis (estudio de la naturaleza), en torno a él va trabajando de un modo cuya cristalización da lugar a la ciencia tal y como la conocemos hoy en día.

¿De qué manera sucede esto? ¿De qué manera es Aristóteles el que hace comenzar la ciencia tal y como la conocemos actualmente? Aristóteles era meteco, es decir, extranjero, por este motivo no podía participar activamente en la vida política de la ciudad. Parece ser que esto hace que sus intereses se desplacen más hacia temas como la naturaleza. Además su padre era médico lo cual alimentó su vena clasificadora y taxonomista. Sin embargo, contra todo pronóstico, nuestro filósofo no fue gran amigo del experimento. Para Aristóteles la ciencia era un saber en el que las afirmaciones mantenían relaciones deductivas entre sí, de modo que de enunciados verdaderos siempre se podrían deducir otros enunciados que siempre serían igualmente verdaderos.

Los filósofos anteriores habían sido, en opinión del estagirita, reduccionistas, Parménides, por ejemplo, redujo el movimiento a puro engaño y Platón consideró que la esencia de las cosas estaba en otra parte, en el mundo de las ideas. Aristóteles, sin embargo, ponderó que la esencia estaba dentro de las cosas mismas, era inmanente. De esta forma se posibilita el actual concepto de ciencia. (Si la ciencia estudia la esencia de las cosas y la esencia está fuera de las mismas, entonces no hay ciencia)

Curiosamente en la Grecia clásica creían estar descubriendo verdades, constantemente creían que la realidad se les revelaba tal cual era. En la actualidad el ser humano es más desconfiado y desde Kant ya solo queda pensar que lo inteligible o comprensible depende de nuestro intelecto.

LA FELICIDAD PARA ARISTÓTELES

Hoy vamos a inaugurar una nueva categoría; apuntes filosóficos. En este tipo de post me encargaré de crear pequeños apuntes de filosofía. Para los aficionados o curiosos de este tema; ¡ahi va!

LA FELICIDAD EN ARISTÓTELES

 

Platón y Aristóteles

 

“Llamamos más perfecto al bien que se persigue por sí mismo, que al que se busca por otra cosa […] Tal parece ser eminentemente la felicidad, pues la elegimos siempre por ella misma y nunca por otra cosa”

Ética a Nicómaco

 

 

La teleología aristotélica consiste en la creencia, por parte de este, en que toda cosa tiende a un fin. Los procesos de todo parecen presididos por un plan, por una finalidad interna. En ética, el fin último de todo ser humano es la felicidad. Esta afirmación puede ser creída por cualquier hombre con independencia de sus circunstancias. La complicación reside en determinar en qué consiste la felicidad.

Ante esta disyuntiva existen dos actitudes generales. La primera consiste en creer que cada uno debe determinar por sí mismo que es lo que puede hacerle feliz. La segunda consiste en creer que tal pregunta solo puede ser contestada analizando la naturaleza humana.

Cuando Aristóteles se vuelca en esta cuestión se decanta por la segunda línea y afirma que cada ser es feliz realizando la actividad que le es propia y natural.

Esta concepción es acorde con el pensamiento teleológico (finalista) de nuestro filósofo. Todo ser natural tiende a realizar unas determinadas actividades y su ejercicio lleva precisamente a la satisfacción de esta tendencia y por ello a la felicidad.

Pero ¿Cuál es la actividad más propia del ser humano? La actividad intelectual, por tanto la actividad contemplativa.

La otra problemática reside en el hecho de que el hombre no es solo entendimiento, también tienes necesidades corporales y además participa de lo social.

Esto lleva al estagirita a ponderar que la felicidad solo será una aspiración que no puede llegar a ser realizada nada más que en dios.

La felicidad conllevará para Aristóteles  la necesidad de poseer bienes corporales y exteriores, además de virtudes morales.

Por virtud se refiere a areté en el sentido de excelencia y tal excelencia abarca lo intelectual así como lo moral. Dentro de lo intelectual tendremos la prudencia como el clímax de las virtudes.

Resumiendo, la felicidad del hombre consiste en realizar la actividad que le es propia. Tal actividad es la intelectual. Aristóteles cree que existen virtudes intelectuales además de morales. La virtud intelectual más importante será la sabiduría práctica o prudencia. Por último, la felicidad solo es alcanzable por dios, el hombre debe de permanecer en una felicidad limitada.

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