Tan poca vida: lee este libro y no leas este libro

Hola gentes de la red,

¿Cómo van vuestras lecturas? Las mías van genial. Llevo una temporada muy voraz así que tengo la mente que echa chispas….cuidado…jejeje

Bien, esta vez os quiero contar acerca del tochaco Tan poca vida (mi versión era de 1000 páginas).

He de aceptar que me cuesta decir en plano si sí o si no, si me gustó o no me gustó así que os cuento brevemente como evolucionaron mis sentimientos a lo largo de la lectura.

Mientras leía las 100 o 200 primeras páginas no me incliné mucho hacia ningún lado. Me parecía una narración normal; cuatro amigos y uno de los cuales guarda un secreto, un pasado misterioso que le hace sufrir. (no os cuento más porque el resumen está por toda la red y porque me da perecilla 😉 )

Seguí adelante y empecé a engancharme a lo loco, había que leer de día y de noche, aprovechar los ratos libres y cuando no estaba leyendo pensaba en la trama, incluso me imaginaba dentro de ella. Enganchadísima, arrastré el mamotreto por la ciudad para ver si rascaba un rato aquí, un rato allá.

Luego empezó el sufrimiento, el atroz, porque el leve ya va desde el principio. El drama era tal que se me escapaban las lágrimas. Ahí te empiezas a plantear si no será demasiado….

Unos giros más adelante empecé a pensar que aquello era un culebrón sádico. No sabía si el libro era para mi pero, pero, pero….yo no podía dejar de leer,  ni hacer lecturas fragmentarias de esas que te llevan a acabar de una vez con el asunto solo por saber el final.

Había que seguir sufriendo….jajaja

Cuando logré terminarlo respiré. Demasiada inmersión y demasiado drama pero entonces qué, ¿es bueno? ¿es un culebrón sin más?

No puede ser malo, si fuese malo no lo habría acabado con esa fruición y además tengo que reconocer que la construcción de los personajes y de sus relaciones y sus sentimientos es francamente buena.

Por otro lado a veces roza la banalidad, las descripciones de esas vidas de alto nivel, sus restaurantes, viajes, casas, casas de campo, sus caprichos…..

Y el exceso de drama hasta la inverosimilitud es patente. Blogueros y periodistas se han hecho eco de esto.

Leyendo a estos, y viendo también algo de los booktoubers y escuchando a la escritora ect, encontré una clave que podría perdonar estos excesos: cuento de hadas.

Parece ser que la autora construye una especie de cuento de hadas perverso con un toque a lo Dickens, de ahí los contrastes entre edad adulta y niñez y el exceso de violencia.

Repensando mis sensaciones a través de esta clave la cosa cambia pues mi clave anterior era más de realismo y claro, no encajaba bien la cosa.

Finalmente y para no dar más la brasa os digo que si quereis engancharos como loc@s, sumergiros y llorar en una experiencia “extrema” entonces, leed este libro y si sois sensibles y/o muy necesitados de coherencia en la narración, entonces, no leáis este libro. 😉

Un saludiño a tod@s y buenas lecturas 🙂

 

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