EL ÚLTIMO LIBRO DEL AÑO

Hola gentes de la red!!

¿Con quién habéis terminado el año? ¿y empezado?.

Yo terminé el año con una grandísima obra, suerte la mía. Herzog de Saul Bellow me acompañó en ese último tramo. Bueno, he de reconocer que le robé unas horitas al día 2 para sorber las últimas líneas…

Hace unos años trabajé en una librería (el sueño de una ratilla como yo). Allí tuve un compañero de curro muy singular, era medio francés y medio argentino y me aseguró que su padre era conde y que tras su muerte lo sería él.  Cuando empezamos a trabajar en turnos diferentes recuerdo que me dejaba rocambolescas notas sobre asuntos laborales, todas ellas escritas con una prosa barroca y deliciosa. Además era un erudito, me recomendaba libros de autores totalmente desconocidos para mi. Entre estas recomendaciones emergió un día Bellow. Yo, en mi estulticia, no lo conocía y sabiendo que me hallaba al abrigo protector del mejor de los criterios me apunté este nombre entre los otros y esperé su momento.

El momento llegó, me di de bruces con una de sus novelas en los estantes de mi trabajo (formato cómodo, precio económico y descripción de contraportada seductora). Se trataba de Ravelstein una intensa narración sobre los últimos momentos de un filósofo y escritor pintoresco y divertido cuyo compañero de fatigas (entre otros) era un seriecito Sancho Panza, medio historiador medio antihéroe. Bueno, me encantó, se me fue de las manos. Página a página engullí la historia y me deslicé con los personajes por las calles de París, de Nueva York y de la pardisíaca Sant Martin. Fabuloso.

Tras este encuentro medio casual, medio poético me lancé con la que catalogan su obra magna: Herzog. Una vez más un filósofo, en esta ocasión especialista en el Romanticismo y su truculenta sepación matrimonial. Hermanos ricos, padres rusos hidalgos venidos a menos, segundas esposas y amantes maravillosas de mejillas sonrosadas, vestidos rojos y delicados paladares. En fin, otro viaje maravilloso. Aunque he de reconocer que para mí fue mejor el primero (Ravelstein).

Si esto os inspira os diré que tiene un toque a Philip Roth y a su El mal de Portnoy. Otra obra maravillosa.

Y con esto os deseo un buen comienzo de año y que los reyes vengan cargados de mamotretos para aderezar bellamente vuestras vidas 🙂

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