BATAILLE SANTO Y LOCO

Entramos al trapo con uno de los espíritus postestructuralistas favoritos: Bataille.

Este personaje realizó dos descubrimientos vertebradores para sus ideas: Nietzsche y los surrealistas.

Según Sebreli le encantaba el protagonismo, el alcohol y las prostitutas, aunque había habido en él la intención de entrar en el seminario.

Alguien le llamó “pirómano en pantuflas, inmoralista dominguero” (Merquior).

Intentó sustituir la comunicación por la comunión y se encargó bien de hacer sus escritos oscuros y difíciles (cosa que yo raramente puedo perdonar)

Se llamó a sí mismo santo y loco (una especie de fusión caliente entre Schopenhauer y Nietzsche)

Amaba al Marqués de Sade que glorificó emulando su estilo de mezclar orgias con reflexiones metafísicas.

Se convirtió en un jefe de secta, en un gurú que pretendía academizar el exoterismo, fusionar la religiosidad y el nihilismo, refundar mitos y ritos y restaurar lo sagrado tanto en el plano individual como en el social.

Bataille fue una especie de santo negro y teólogo negativo de una religión sin dios que predicaba un culto a lo dionisíaco y a la exaltación, una de cuyas formas más elementales serían la violencia y la sexualidad.

Nuestro gurú hablaba de éxtasis, frenesí, sacrificio de animales, danzas orgiásticas…

Era defensor de los marginados, de los oprimidos, de los parias sociales, de los locos, de los bohemios, de las prostitutas y de lo criminal. Llegó a hablar de Hitler y de Mussolini  como los opuestos a lo homogéneo (concepto enfrentado a lo heterogéneo) a lo débil y a la mediocridad de las democracias.

El erotismo fue el tema central de su obra pero un erotismo de carácter subversivo. En los años 60 el movimiento de liberación sexual lo erigió en uno de sus iconos intelectuales, sin embargo Bataille no deseaba la liberación sexual sino la transgresión de los parámetros sexuales establecidos. Se oponía a la supresión de las prohibiciones porque ello haría desaparecer el goce de transgredirlas.

El eco de sus ideas y su importancia filosófica en el siglo XX y en adelante fue brutal y su principal propagandista fue Foucault que supo ver su perspectiva radicalmente original.

Estoy últimamente releyendo unos escritos de Zweig sobre Dostoievski y la verborrea de fondo que los describe se me parece. Zweig habla del ruso como algo demoníaco y algo parece haber de esto en Bataille.

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