UN POCO DE CINE

Hola navegantes!!

Este fin de semana ha sido muy cinéfilo. Me he puesto morada, he satisfecho ampliamente mi hambre de fotogramas…jajaja

Primero empecé viendo “La historia del camello que llora”; una tierna narración sobre una camella que rechaza a su potro y los dueños, una familia de mongoles que vive en el desierto del Gobi, debe someterla a un ritual para que acepte al pequeño.

Resulta un relato entrañable de una sociedad desconocida para nosotros y sus lazos con la naturaleza. A quien le gusten los animales le encantarán las simpáticas caras de los bichos que desfilarán por su pantalla. Los amantes de los documentales también están de enhorabuena pués es el formato al que responde la peli.

A quienes no les gusten los docus o el cine lento que ni se asomen…jejeje… pués se trata de un film con ritmo muy cadencioso y tranquilo.

Lo más remarcable: lo visual. (Siempre el 10 del cine lento)

Echad, si lo deseáis, una ojeada al trailer que os dejé en la entrada de ayer 🙂

En segundo lugar me entretuve en ver una joyita de Visconti; “Bellisima”

En tercer lugar: “El nombre de la rosa”

Como podéis ver; las tres muy distintas.

La de Visconti toda garra. Una historia sobre una madre de los bajos fondos italianos que desea que su pequeña hija triunfe en el cine.

Os la recomiendo a los amantes del cine muy enérgico y clásico.

La última joya; “El nombre de la rosa” es ampliamente conocida por tod@s. Han corrido ríos de tinta sobre su trama y significados.

La escogí porque me acabo de devorar el libro. ¡Vaya maravilla! Después de las 100 primeras páginas me enganché como una loca. Tengo mucho que contaros acerca de la experiencia pero a excepción de que no os perdais ni la peli ni el libro, ya no os cuento nada más. Ya habrá otro post….

Besitos camaradas y hasta pronto

LA HISTORIA DEL CAMELLO QUE LLORA

*

¿Quién es?

Pista: Alguien que se enamoró de ella escribió cuentos magníficos.

*

“Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.”

UNAMUNO

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” La filosofía nunca puede aprenderse, a no ser desde un punto de vista histórico. Por lo que a la razón se refiere, como máximo, se puede aprender a FILOSOFAR”

I. Kant

DETALLES

Me encontré delante de mis narices Los testamentos traicionados de Milan Kundera y abriéndolo por una página al azar leí que el autor teniendo entre manos una novela de Carlos Fuentes sintió que estaba unido a él por coexistir en ambos una misma obsesión, por un gusto, por una forma de hacer… A la vez se sentía extrañado de que se diera esta coincidencia entre él y otra persona tan lejana: que nace al otro extremo del mundo, con distinto itinerario cultural…

Yo pensé que yo sentía lo mismo por él, por Milan Kundera. Alguien tan lejano a mi en vida y en cultura que tuviese en sus novelas las mismas preocupaciones existenciales que yo. De una forma casi calcada… Y me sentí como si nos conociéramos.

Hace años leí un montón de novelas de este autor checo, terminaba una y empezaba otra, sin embargo hacía tiempo que no leía nada suyo. Al toparme con Los testamentos traicionados y ojearlos y ver que él sentía por otro lo que yo sentía por él… Bueno, no sé, a mi me pareció muy curioso… ¿no? ¿Vosotr@s que pensáis?

LA TRÁGICA CONQUISTA DEL POLO SUR

El valeroso explorador inglés Robert F. Scott desembarcó en la Antártida el 2 de enero de 1911 con sus hombres y su equipo. Pretendía trazar mapas y ser el primero en llegar al Polo Sur. Pronto se enteraría de que le había salido competidor pues Amudsen, un explorador noruego, llevaba varios días de camino.

Cuando llegó a lo que pretendía su destino el noruego ya se le había adelantado. Con la sensación de fracaso y la expedición mermada a 5 hombres, los exploradores comenzaron el regreso.

Sus nombres: Wilson, Oates, Bowers, Evans y el propio Scott.

Mientras volvían el 17 de febrero de 1912, Evans murió dando muestras de locura. Oates, que no quería ser una carga para sus compañeros, se perdió en la ventisca poco después. 4 días más tarde murieron Wilson y Bowers.

El 29 de marzo de 1912 Scott escribía en su diario sus últimas palabras en las que pedía protección a sus mujeres e hijos.

Este episodio trágico cerró la romántica época de los descubrimientos ingleses.

Y puede que el primero fuera Amudsen pero el nombre que resuena para la historia es el de Scott. Si recordais, hace unos años Mecano compuso una canción sobre este tema. Con ella me despido ¡Hasta la próxima entrada! 🙂

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