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Aquello que la oruga llama el fin del mundo, el resto del mundo lo llama mariposa

Lao Tse

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“Un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento”

Baudelaire

EL ROSTRO DE DOSTOIEVSKI

“Diríase, a primera vista, el de un aldeano. Color de tierra, sucias casi, las mejillas
hundidas, donde mordieron, dejando sus surcos, los sufrimientos de largos años; la piel,
sedienta y abrasada, resquebrajada, sin sangre y sin color, chupada por el vampiro de
veinte años de enfermedades. A ambos lados del rostro, emergiendo como dos potentes
bloques de piedra, los pómulos eslavos, y en el centro, la boca áspera, el mentón hendido,
que se esconde bajo el matorral silvestre de la barba. Tierra, roca y bosque, un paisaje
trágicamente elemental: eso es el rostro de Dostoiewski. Todo es sombrío, terreno y
huraño en esta cara de aldeano y casi de mendigo; aplanado sin color, como un trozo de
estepa rusa tallado en piedra. Y los ojos, sus ojos hundidos, no iluminan, desde el fondo
de su sima, esta masa terrosa, pues su llama eréctil no se derrama hacia fuera, clara y
brillante: la mirada, aguzada, se proyecta hacia adentro, y muerde en la sangre y la
consume con su ardor. Se cierran los ojos, e inmediatamente cae la muerte sobre este
rostro; la alta tensión nerviosa que mantenía sus rasgos alerta, se postra en un letargo del
que parece borrada la vida.”
ZWEIG, S.

DELICATESSEN

EL SUEÑO DE MADAME DE POMPADOUR

Cama de Madame de Pompadour(1721-1764); Amante de Luis XV, rey de Francia, que tras su divorcio se fue a vivir a Versalles llegando a alcanzar gran poder político, tanto que a tal época se le llamó “Reinado Pompadour”. Fué además importante mecenas de las gentes de letras y repaldadora de los Enciclopedistas así como gran amiga de Voltaire.

EL BARRIO

La ciudad entera se viste con sus atuendos de navidad. Ningún infante permanecerá indiferente ante esta dama de luces que exhibe impúdicamente sus mejores galas. Los días señalados se acercan y el frío consume los lares. Con mis uñas azules danzo sobre el teclado para dar cuenta de la vida del barrio. La hermosa plaza y sus calles cortantes se entrecruzan en laberintos familiares. Se puede ver a la miñoca entrando y saliendo de la tierra con sus teselas broncíneas rechazando los rayos de la luz y los girones de las sombras. Es tan gigante y tan bestia el animal que la gente se encarama en sus lomos y sueña con cabalgar. Está rodeada de un césped verde y denso donde se juega a la pelota y corren los perros en pos de sus amos o de cualquier zalamería lanzada por los aires. Desde mi ventana puedo verlos corretear y me sorprendo de su agilidad y de su alegría. He visto la alegría de los cánidos flotar tan descaradamente sobre sus cabezas que no puedo por más que impregnarme de sus dulces efluvios.¡ FELIZ NAVIDAD!

GASTRONOMÍA CON ZOLA

Hola gente!!

Aquí me tenéis de nuevo para contaros sobre mis fértiles lecturas. Feliz entre mis mamotretos y dispuesta a seguir descubriendo los tesoros del arte universal. Contenta de su infinitud y sabiendo que esta labor no se acaba ni se apaga.

Estos día estoy con Zola; El vientre de París.

No sé si alguna vez habéis leído a los realistas estos, son un poco pesados, te lo describen todo de cabo a rabo, son capaces de largarte 3 páginas de descripción del vuelo de un abejorro, pero son unos artistas. Capaces de hacerte entrar en la escena de la forma más vívida, te sumergen por completos en la trama.

El vientre de París tiene por protagonista a un reo que llega de la Guayana Holandesa (Actual Surinam y Guayana) a la ciudad escapando de su condena y se instala con su hermano y su cuñada. Sin embargo la verdadera protagonista es París, más concretamente su mercado central. El libro entero gira entorno a la comida, a la digestión, a los aromas de la carne, al alimento, a las grasas, a las sazones, a las especies, al arte de engordar y de colorearse las mejillas, al enseñoreo de la abundancia y la opulencia de París…

Cada línea del libro está entretejida con  metáforas que hacen referencia a esta especie de carnalidad casi erótica.

Hay un capítulo en el que Zola narra la escapada de Florent de su prisión. El relato es el lamento de un hombre que ha sido privado de su libertad y que en su destierro vive entre hambre y enfermedad. Magistralmente el escritor hace pivotar el relato alrededor del escenario en el que se narra. Florent se encuentra en la cocina mientras su hermano, cuñada y ayudantes embuchan salchichones, preparan jamones, funden manteca, hacen los distintos tipos de tocino, las morcillas…

El contraste es magistral; el hambre y la opulencia. Mientras el ex reo narra su historia de estrecheces, en la cocina se está caliente a  la luz de los fogones, la gente está entre comida, están saciados, sus caras están sonrosadas. La ciudad también está saciada. Zola describe París como un gran estómago y su vida y movimiento como una gran digestión.

El vientre de París es una obra tan deliciosa como una cena de Fin de año…jajaja… Así que me parece un libro ideal para esta época. Ahí os dejo la recomendación, si queréis leer o regalar un libro a un amante de lo clásico os aseguro que acertaréis…. Abur y besitos.

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