MÁS DE “RIMBAUD EL MITO”

*Para saber que sucede en la vida Rimbaud antes de conocer a Verlaine podéis consultar la otra entrada de este blog: Rimbaud antes del mito

 

Una vez que Rimbaud y Verlaine se conocen se abre la caja de los truenos. Las locuras de nuestro visionario en compañía de su amante Verlaine escandalizan al París de la época. Este último estaba además casado y no ocultó su relación con el “enfant terrible”.

Verlaine le lleva a los cafés del París más literario. El genio no encaja, es excesivo, chirría, su comportamiento rebasa todas las formalidades. Sus coqueteos con el “hada verde” y otras sustancias lo vuelven todavía más procaz. Es destructivo, es feroz.

En estos tiempos se hace retratar por Carjat, su más famoso retrato. Mirada altiva, perdida, desafiante, así es como todos le recordamos. Carjat había retratado a otros literatos de la época, tales como Baudelaire, Courbet o Daumier. Se dice que aparte de esta instantánea tomó otras, pero tras romper, un tiempo después, la amistad con el escritor, las destruyo. Mientras era inmortalizado, se lo imagina Pierre Michon recitándose a sí mismo los versos de “El barco ebrio” y añade poéticamente.

“la corbata se ha quedado torcida por toda la eternidad; no sabemos de que color es”

Mientras París confuso y reticente acoge en su seno a los dos amantes; Rimbaud y Verlaine, la mujer de este último, harta de sus excesos y sus borracheras los echa a la calle.

Empieza para ambos una nueva etapa, viajan a Londres y a Bruselas. Ambos sin dinero, (se cree que contaban con una pequeña paga venida de la madre de Verlaine), pasando hambre y frío. En Londres Rimbaud solía ir a escribir al Museo Nacional del que decía que, además de que se estaba caliente, el papel y la pluma eran gratuitos.

La aventura no funciona. El carácter fuerte y arrogante de ambos poetas causa graves discusiones. En una de ellas Verlaine se hace con un arma y vacía parte del cargador sobre Rimbaud. No se sabe el motivo de esta grave discusión. Se cree que nuestro poeta, ángel y demonio, le increpa a su compañero acerca de su talento riéndose y negando que lo tuviera.

En otra versión del mismo tema es el anuncio de su vuelta a su Charleville natal lo que desencadena la locura del poeta.

Bueno, no se sabe, lo que sí se sabe es que estos hechos llevan a Verlaine a un juicio en el que no sólo se le juzga por haber herido al joven (puesto que además Rimbaud retira todos los cargos contra él) si no que se añade a esto la acusación de sodomía. Seguramente su mujer espoleada por la ira de sus padres es la que lleva la batuta en este terreno.

El caso es que Verlaine acaba con sus huesos en la prisión de Mons, en la que permanecería por espacio de dos años.

Para P. Michon esta era la “crónica de una muerte anunciada”, escribe en su libro sobre la llegada de Rimbaud a Paris y el primer encuentro en de ambos:

“Verlaine, sabido es, entra en esta historia tocado con sombrero derby y en el andén de la estación del Este; y su historia personal entra ahora en derechura a la prisión de Mons, el tonel de ajenjo y la balendrona trágica, el jergón y la Leyenda Dorada”

La separación de los artistas conlleva un sufrimiento atroz. Rimbaud vuelve de nuevo a Charleville, destrozado, furibundo, desconsolado.

Allí suponemos que escribe todo, o gran parte de su última obra “Una temporada en el infierno”.

Se dice que, encerrado y solitario escribe sin parar la que será su última obra. Los campesinos afirman escuchar sus llantos y sus gritos. Es innegable que el poeta está roto, su aventura con Verlaine ha tenido un trágico final y su amistad ha quedado herida de muerte.

Atrás quedan escritos como las “Iluminaciones”, aunque algunos críticos discuten si “Iluminaciones” podría ser posterior a “Una temporada en el infierno”.

Tras la redacción de la que se considera canónicamente su última obra, “Una temporada en el infierno” pasa a formar parte de las filas de los Bartlebys. Se niega a continuar con su labor de escritura. Mata al hombre de letras que vive en él y se vuelca en una vida que no tiene nada que ver con la anterior.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. wario
    Oct 22, 2011 @ 20:30:00

    Buff,… tambien te gusta Rimbaud. No estoy del todo de acuerdo en eso ultimo de que su vida despues de dejar la poesia no tiene nada que ver con la anterior. Para mi es la continuacion perfecta. Culminar una obra de arte, siendo un genio en la mas elevada de las artes: Vivir. Aunque bien es cierto que su vida posterior en Africa esta llena de momentos tristes. Lo logico seria que nos regalases una tercera entrada comentando esa epoca. Te recominendo “Rimbaud en Africa” de Charles Nicholl. Andale, señora Godel

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    • cafeypastasconschopenhauer
      Oct 23, 2011 @ 18:13:41

      Lo que dices tiene sentido. Cuando dije que no tenía nada que ver, quería decir que deja de escribir. Imagino que se da cuenta de que lo que quería conseguir no era posible a través de la escritura (como antes había debido de creer). Pero, sí, sí, efectivamente se lanza a vivir, aunque me pregunto si con algún propósito. Cuando era poeta quería trastornar sus sentidos a través del arte, luego el arte era un medio. Cuando se lanzó a vivir, con el tipo de vida que llevó (se dice que traficó con armas e incluso con personas) ¿qué pretendía? ¿sólo vivir? Está complicado… pero la tercera parte de esta serie de entradas está por llegar. Espero que se deje ver por aquí en esta semanita. Un besito desde este invierno azul en el que estamos…

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      • wario
        Oct 24, 2011 @ 03:58:15

        En realidad no dejo de escribir,…Desde Africa escribio cartas a su familia y amigos tambien escribio algun articulo para una sociedad geografica (fue el primer blanco en pisar ciertas zonas de Africa) y las cuentas de su negocio (no se sabe con certeza que traficase con esclavos, aunque si con armas). Pero nunca sabremos lo que pasaba por su cabeza en esos años, ni siquiera el mismo seguramente. Espero esa tercera parte.

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