POSTALES DE LISBOA

He visto contenedores afear una ciudad y ahora los he visto hacerla más graciosa. Hay cosa feas que se pueden convertir en bonitas, seguro que querer es el principio.

INCREIBLE CHUKRI

Había descubierto la existencia de Chukri y me proponía encontrar El pan desnudo, su obra más conocida.

Pensé que podría comprarlo pero descubrí que estaba descatalogado. La biblioteca era otra opción y tuve la suerte de que funcionó. El librito estaba allí esperando por mí. Estupendo, te vienes conmigo.

Me encontré con un ejemplar finito, de menos de 200 páginas y letra grande. Nada más salir de la biblioteca empecé a devorarlo. Que poco me duró la joya…

No llegó casi a dos días. La primera noche me quedé leyendo y releyendo y alucinando.

Explica Chukri lo que le sucedió en la calle y no pone anestesia. Todo está explicado a las claras y sin rimbombancias ni florituras. Increíblemente descarnado y directo. La muerte de su hermano a manos de su padre, sus andanzas con prostitutas, su propia prostitución, sus ciegos de alcohol y de drogas, su despertar sexual, su miedo, su hambre…

Lo cuenta todo con una claridad asombrosa, un estilo sencillo y sincero.

Se ve que Chukri fue analfabeto hasta bastante edad y que aprendió a leer de mayor, así que digamos que no es un literato al uso de esos que ya traducían a Virgilio con 6 años. No es un intelectual que finge saber que siente un hombre que vive en la calle. No, no, no, Chukri fue un hombre que vivió en la calle y explica como vivió en la calle.

Este libro; una rareza, una pieza única.

GUERREROS DE LA NOCHE

Apestadores e incestuosos guerreros de la noche

Escuchad en calma las palabras del desierto

Tan en vano vivimos como no en vano

Libres o esclavos depende de la perspectiva

No ateis vuestras manos a las cadenas y grilletes

No permitáis que el río fluya sin vuestra atención

Agenciaros violetas, calas y claveles, libros y cuadernos

La noche está empezando

Apretaos los anclajes y preparaos para el impulso

El viaje es tan largo como largo lo sintamos

Dejad que los grillos y los insectos ocupen sus espacios

Pasaremos como barcos dejando una estela efímera.

DESCUBRIENDO A CHUKRI

La primera vez que fui a Marruecos mis compañeros de trabajo me hablaron de Chukri. Decían que era un hombre que había vivido en la calle y que había contado los pormenores de esta circunstancia. Decían también que había sido analfabeto y había aprendido a leer y a escribir ya de mayor. La última casa donde había vivido en Tánger se encontraba muy cerca de donde nosotros trabajábamos.

Me entró la curiosidad…

-¿Dónde decís que está la casa?- Aquí cerca, al lado de una cafetería que se llama Roxy.

La cosa quedó vagando en mi cerebro y unos días más tarde y teniendo tiempo para dar un paseo me encaminé hacia el lugar indicado. Pregunté primero por la cafetería (que es bastante conocida en Tánger)y fui reduciendo la distancia entre yo y la casa del escritor.

Un chico que llevaba en su moto medicamentos de un lugar a otro me dio la última indicación y viendo que no hablaba darijha se molestó en acompañarme hasta la puerta y preguntar al camarero por Chukri (a quien el chico no conocía).

Vi al camarero sonreir e indicar  hacia su derecha con el brazo a la vez que salía del de la puerta y caminaba hacia un edifico pegado al local.

Allí era, el camarero sabía perfectamente quien era Chukri y me dedicó unos gestos amables. Me despedí de ambos y me quedé allí plantada en la puerta de aquel edificio tan vulgar que no indicaba nada acerca de su anterior inquilino muerto hacía pocos años. Ni siquiera una placa con su nombre.

Entré en el portal y vi a una anciana dormida en una silla así que me quedé allí respirando la atmósfera de normalidad de aquel lugar. Dos años después volvería al mismo lugar con dos amigas y subiría hasta el último piso donde sí, una placa anunciaba que Chukri había vivido allí.

La primera vez sin embargo salí silenciosamente y volví a mi lugar de trabajo pensando…

Una vez en Vigo me propuse leer algún libro del autor y me esforcé en perseguir El pan desnudo.

MICROANÉCDOTAS

–          Pablo Neruda solía escribir sus versos en verde que era su color favorito.

–          El 22 de diciembre de 1870, día de la muerte de Gustavo Adolfo Becquer, hubo un eclipse que tapó el sol por completo.

–          Wittgenstein, tras sufrir en vida intensas depresiones, sus últimas palabras fueron:  “Diles que mi vida fue maravillosa”.

–          Napoleón afirmó haber leído 8 veces Las desventuras del joven Werther.

–          Dostoievski pasó cuatro años en Siberia por sus “coqueteos” con el socialismo.

–          Yukio Mishima murió en la mañana del 25 de noviembre de 1970 haciéndose el harakiri. Con esto, el mundo entero perdió uno de sus espectadores más lúcidos.

–          Las palomitas de maíz se llaman en Cuba rositas de maíz

–          Patrick Brönte, padre de las hermanas Brönte, enterró a todos sus hijos e hijas antes de morir (también a su mujer).

EL MÉDICO DE BYRON

¿Quién es John Polidori?

Vaya, me topé con ese nombre por casualidad en una antología de cuentos de vampiros que a su vez encontré también por casualidad.

El libro estaba en la sección de segunda mano y tenía dibujos. Me encantó porque hace un montón que no leo un libro ilustrado. Lo ojeé y encontré un relato titulado El vampiro y el nombre de su autor: John Wiliam Polidori.

Me entró la curiosidad y rastreé (estilo sabueso…jeje) su identidad. Resultó ser un médico que acompañó a Byron en un viaje por Europa en calidad de doctor y encargado a su vez de llevar un diario.

Descubrí también que durante la ruta Byron y sus amigos, entre los cuales se contaban el matrimonio Shelley, se burlaron de él y acabaron apodándole “pobre Polidori”.

De su relato El vampiro consta que fue confundida su autoría no sabiendo si el verdadero escritor había sido Polidori o Byron, cosa que este último aclaró declarando que el relato había salido del magín de su compañero.

Harto de estar a la sombra de genios consiguiendo poca fama y no logrando la existencia romántica que para sí deseaba, se suicidó ingiriendo ácido prúsico.

Su familia avergonzada ocultó en lo posible el suceso.

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