LA CIUDAD

Me adentro en la ciudad, en ese gran organismo que vive y se desparrama, en esa gran ameba cambiante e infinita. La ciudad es un cosmos que se autorregula.

Me siento en una de sus arterias principales y observo el tránsito; un hombre pasa con una camiseta que lleva dibujada una marmota con zapatillas deportivas, un niño corre tras otro y ambos ríen estrepitosamente.

Entro al metro, está lleno de calor, las líneas se entremezclan saturando el suelo. Ahí abajo se reproduce un submundo de personas vibrantes y esquivas. Si rompes las reglas del submundo eres pasto de de sus justicieros y de los mirones cabreados que cada día se deslizan cansados por sus pasadizos de hiel.

En el metro hay quien canta y hay quien pide y hay quien huye y hay quien calla. Todos son anónimos para todos y sin embargo sus vidas se enredan y entrecruzan al ritmo que eligen las Parcas.

Quizá el ser humano ha dejado de elegir si es que algún día eligió, la naturaleza entera sigue su ritmo inmanente y provocativo y no pregunta ni se ofende. Somos calabazas que flotan en un río…

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. wario
    Jun 30, 2011 @ 07:58:25

    suerte…!

    Responder

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