LA CIUDAD

Me adentro en la ciudad, en ese gran organismo que vive y se desparrama, en esa gran ameba cambiante e infinita. La ciudad es un cosmos que se autorregula.

Me siento en una de sus arterias principales y observo el tránsito; un hombre pasa con una camiseta que lleva dibujada una marmota con zapatillas deportivas, un niño corre tras otro y ambos ríen estrepitosamente.

Entro al metro, está lleno de calor, las líneas se entremezclan saturando el suelo. Ahí abajo se reproduce un submundo de personas vibrantes y esquivas. Si rompes las reglas del submundo eres pasto de de sus justicieros y de los mirones cabreados que cada día se deslizan cansados por sus pasadizos de hiel.

En el metro hay quien canta y hay quien pide y hay quien huye y hay quien calla. Todos son anónimos para todos y sin embargo sus vidas se enredan y entrecruzan al ritmo que eligen las Parcas.

Quizá el ser humano ha dejado de elegir si es que algún día eligió, la naturaleza entera sigue su ritmo inmanente y provocativo y no pregunta ni se ofende. Somos calabazas que flotan en un río…

LA METAMORFOSIS

Estoy haciendo una relectura de La metamorfosis, ese magnífico libro de Kafka y digo magnífico y me ratifico con lo de magnífico…jaja

La verdad es que apenas lo recordaba y me ha sorprendido agradablemente.

Gregor Samsa se despierta convertido en un monstruoso insecto y digo insecto porque a pesar de creer que era un escarabajo o algo así, Kafka no lo aclara.

Buscando por la red alguna interpretación del relato, dado que recordaba que las había leído muy grotescas, encontré una página en la que se contaba que Kafka no revela la identidad del insecto adrede para que el lector no se quedase en la mera anécdota. Es más, encontré un fragmento de una carta que el propio Kafka envió a su editor expresando su deseo de que el bicho en cuestión permaneciese en el anonimato.

He aquí el fragmento:

“El insecto mismo no puede ser dibujado. Ni tan sólo puede ser mostrado desde lejos. En caso de que no exista tal intención, mi petición resulta ridícula; mejor. Les estaría muy agradecido por la mediación y el apoyo de mi ruego. Si yo mismo pudiera proponer algún tema para la ilustración, escogería temas como: los padres y el apoderado ante la puerta cerrada, o mejor todavía: los padres y la hermana en la habitación fuertemente iluminada, mientras la puerta hacia el cuarto contiguo se encuentra abierta.”.

Y sin más os dejo, no sin antes prometer que intentaré comentaros en otra ocasión alguna de estas perogrullescas interpretaciones que hay de la obra.

Un besito navegantes MUAK ¡!!!

SOMOS DESEO

Decía Platón que para ser filósofo había que mirar al cielo y sorprenderse. La capacidad de transformar cualquier escenario en un espectáculo de misteriosa magia es el don que nos convierte en filósofos. Ya  veis que no se nos exige mucho.

El universo se planta ante nosotros y nosotros estamos radicalmente plantados no ante él, sino en él. El ser humano nace incardinado en el mundo, esto pensaba Heidegger, obligado desde el principio a convivir con la necesidad de comprenderlo todo. De un modo u otro el hombre se convierte en el poeta de su propia vida y se la narra a sí mismo y a los otros y esto según el tipo de hombre que se es. Según el tipo de individuo que seas así serás como narrador, por tanto desea ser valiente porque no creo que quieras ser el temeroso de tu relato. Nietzsche te diría que fueras el héroe, mientras que Schopenhauer te diría que fueses el santo.

La verdad es que no estoy segura de que puedas elegir, pero deseo que podamos hacerlo (quiero decir elegir). Creo que es increíblemente importante lo que se desea y que de esto depende lo que se es. Un psicólogo conductista te diría que nos definen nuestros hechos, yo te digo que nos definen nuestros deseos…

UNA Y NO MÁS SANTO TOMÁS!!!

¿A quién le gusta la figura de Santo Tomás? A priori parece un peñazo, UAG! Filosofía medieval, que rollo!! Sin embargo como cualquier filosofía es una explosión de argucia intelectual.

Se ve que nuestro amigo fue un hombre barrigón a quien sus compañeros de estudios llamaron “buey mudo”. Sus hermanos lo encerraron con una prostituta a ver si caía en un charco de concupiscencia y dejaba ese camino religioso que no gustaba a su familia (querían que fuese benedictino y él había elegido la orden de los Hermanos Predicadores).

La cuestión es que el buey mudo no mudó de camino (que juego de palabras eh!). Se mantuvo fiel a sus lecturas de Aristóteles mientras su madre lo mantenía “pacíficamente” encerrado en un castillo.

En cuanto a su filosofía escribió 3 obras importantes:

–          El ente y la esencia

–          La summa contra los gentiles

–          La summa teológica

Principalmente realiza una síntesis del pensamiento de la época, neoplatónico en gran parte, con el pensamiento de Aristóteles que había sido rescatado recientemente por la cultura árabe.

Nos deja la demostración de la existencia de Dios a través de sus 5 vías.

La primera vía trata de pasar del movimiento de las cosas a un motor inmóvil. Ya lo decía Aristóteles, “todo lo que se mueve es movido por otro”, de ahí se deduce que cada cosa movida tiene una cosa que a su vez la mueve, como no puede ser así hasta el infinito (o eso decían ellos), tenemos que pensar que hay un primer motor que mueve sin ser movido (porque si tal motor estuviese en movimiento la cagaríamos otra vez…jojojo)

Y de esta guisa se saca 4 vías más y pasa al parnaso de los filósofos (corona de laureles incluida, (eran otros tiempos)).

Otra cosa que me gusta mucho del amigo-Tomás es que dice que el fin último del hombre es la visión beatífica de dios, así que chic@s, este es el gran premio a una vida de sacrificios!!! Vosotros mismos…

Aquí lo dejo por hoy, esperando que quedéis deseos@s de saber más cosas del buey mudo…

Besitos a tod@s

EL MISTERIO DEL MUNDO

Durante muchos años los humanos creyeron que el Sol giraba alrededor de la Tierra y que nuestra especie era el centro de la creación.
Nosotros, la criatura elegida de Dios, la niña de los ojos del Universo.
En estas estábamos cuando Copérnico le dió la vuelta a todo y dijo que era la Tierra la que giraba en torno al Sol. Nacía la revolución científica, el mundo entero estaba cambiando; era el año 1543 y se publicaba De Revolutionibus, la gran obra de este astrónomo.
Antes de la llegada de Tycho Brahe se pensaba que las estrellas y los planetas estaban clavados en esferas de cristal que iban girando. Pitágoras creyó incluso que estas esferas hacían música y que no la oíamos por la costumbre. Cuando Brahe dijo que no había esferas, Pum!, el Universo creció de repente haciéndose ilimitado.
A su muerte, Tycho dejó una cantidad ingente de datos astronómicos que su continuador, Kepler, supo aprovechar para enunciar sus famosas leyes y dejar el Universo reducido a un aparato sencillo y funcional.
Cuando llegó Galileo la cosa estaba ya en marcha, y el descubrió que los materiales del Cielo eran tan corruptibles como los de la Tierra. Recordemos que, desde Aristóteles, la imagen de la Tierra era el escenario de la generación y la corrupción, mientras que la del Cielo era la de un lugar donde la materia no se corrompía y el movimiento de los astros era circular y perfecto. Cuando Galileo vió con su catalejo las manchas del Sol y los cráteres de la Luna, concluyó que el Cielo poseía la misma naturaleza que la Tierra.
El final de la Revolución científica se cifra en la publicación de Principios matemáticos de la Filosofía Natural de Newton —aquí en su latín original–, que con su teoría gravitacional unifica la física de Galileo y la de Kepler. Era el año 1687 y las cosas habían cambiado tanto que tan sólo 50 años antes el mundo era, digamos que, totalmente otro.

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