EL RESPLANDOR EN LA HIERBA

El ser humano es ese ser que persevera en su ser. El ser humano es un homo tipographicus. El ser humano es el ser que construye sentidos… El ser humano es…

Se hace pesado el escribir, el teclear, se pierde el ritmo de decir insistiendo en llegar al punto álgido de este papel en blanco, de este papel que representamos.

Sin duda la labor de definir al ser humano diferenciándolo del resto de las especies es una tarea de viejo adquirida. Pues sí, de  esto se trata, cuando uno define, recorta. Cuando uno define, aísla. Cuando uno define, separa lo esencial de aquello definido de lo restante. Es en esto en lo que Hegel tenía razón. Una vez que hemos extirpado aquello que intentamos “atrapar” (en el sentido más violento y radical) en su definición, lo hemos matado.

Si uno captura un pájaro y lo encierra en una jaula no lo verá volar…

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LOS PRESOCRÁTICOS

Los primeros hombres que hicieron intentos de explicar el cosmos ciñéndose a los esquemas de la razón y de qué tenemos noticia fueron llamados presocráticos.

Este nutrido y heterogéneo grupo de pensadores que nacieron y vivieron en torno a los siglos VII-VI y V a. de C. eran griegos. El primero de quien se suele hablar en estos casos es de Tales de Mileto.

¿Qué decía nuestro filósofo? Decía que el mundo flotaba sobre agua y que del agua provenía todo. Además añadía que todo estaba lleno de dioses, que todo estaba vivo. (A esta idea se le llama pananimismo).

Se habla también de Anaxímedes que decía que el mundo provenía del aire, que por condensación y rarefacción se formaban las distintas materias. Explicaba que lo más húmedo y frío caía hacia abajo quedando en el centro de una esfera. El aro de fuera de la misma estaba hecho de fuego y su calor hacía evaporarse el agua formando una especie de cortina en la que, sin embargo, quedaban unos agujeritos por los cuales se podrían ver los fragmentos de esta esfera de fuego, o sea, las estrellas.

Otro que dio mucha “guerra” fue Anaximandro y su “ápeiron”. ¿qué es esto del ápeiron? Anaximandro afirmaba que todos los elementos provenían de un primer substrato  informe, una especie de caos primigenio. Está solución gustó mucho y tuvo una gran repercusión en el mundo antiguo.

Sin embargo se ciñó sobre Anaximandro la sombra de uno de los más grandes pensadores de la historia. Pensador que además está hoy de rabiosa actualidad, nuestro amigo Heráclito. Para él todo viene del fuego, elemento cambiante y etéreo.

Afirmó que la esencia del mundo era la lucha, la guerra, como en el arco o como en la lira cuya armonía reside en esta tensión. En alguno de los fragmentos que se conservan se habla de una bebida que hay que tomarla después de haberla agitado. El mundo para Heráclito es como esta bebida.

Si seguimos pasando lista a los presocráticos podemos encontrar a los pitagóricos o a Parménides. Tenemos también a Anaxágoras o a Demócrito.

Este último es muy interesante. Representa la madurez y culmen de este nutrido y heterogéneo grupo y creó el interesante concepto de átomo. Para Demócrito el mundo estaba compuesto por un número infinito de átomos, todos ellos indivisibles. Afirmaba la existencia del vacío pues le servía para dar cuenta del movimiento, así es que, poseyendo los átomos movimiento espontáneo, chocaban entre sí en el vacío, quedando enganchados o separándose y formando así los distintos elementos. Además explicó el conocimiento por contacto, refirió como los objetos creaban una especie de imágenes que expelían átomos y que al chocar con nuestros órganos sensoriales producían el conocimiento. (Qué? Como os quedáis?)

En verdad me sorprenden estas visiones, me llenan de admiración y me encantan, me hacen pensar en toda la gente que vivió hace tanto tiempo y en cómo se interrogaban sobre el origen del mundo. Además es increíble todo lo que se les ocurrió, teniendo en cuenta que en esta materia no había dicho casi nada. Mirad a que conclusiones llegaron, que retorcidas o ingeniosas explicaciones crearon. Me parecen obras de ingeniería del pensamiento; la forma en cómo razonaban, extraían conclusiones y las montaban como extraños cachivaches de la razón. Eran una gente increíble!!!!!

ESCRIBIR ES PERMANECER

Estos días estoy leyendo fragmentos del libro Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía de Safranski. Ya os imaginareis la de detalles que da sobre el amigo Schopenhauer, un pastel para esta hambrienta. El mundo es una gran pastelería de letras…jajajaja

Bueno, pues me llamó la atención una cosa que cuenta. Se ve que entre la burguesía de la época estaba de moda escribir, escribir un diario y escribir cartas, incluso pequeños libritos llenos de consejos. El padre de Schopenhauer le regaló un librito de este tipo que otro padre había escrito a su hijo y se ve que nuestro ilustre lo guardo con mimo toda su vida.

El otro día me dijo una compañera que los libros de autoayuda eran cosa de este siglo y yo me acordé de Schopenhauer. Es verdad que aquel librito no era propiamente de autoayuda pero lo que sí es cierto es que daba consejos para moverse en la esfera social, para mantener la tranquilidad mental e incluso aconsejaba sobre el bien de la cultura u aspectos parecidos.

Esta costumbre de escribir hace que la biografía de “mi maridito” (ya sabéis que yo a Schopenhauer lo idolatro…jaja) esté harto completa. Se sabe incluso de qué eran y de qué iban las clases que recibía puesto que un compañero suyo dejó constancia en sus diarios de todos los detalles, incluso de un día que Schopenhauer hizo una pregunta (esto entre las preguntas o apuntes que pudieron hacer este y otras personas).

También se guarda la correspondencia que recibía, que era mucha, nada que ver con nuestra época y la dicha de nuestros mails. De este modo aunque las cartas que él escribió no sobrevivieron, a través de las que le escribieron se puede atisbar lo que contenían.

Además el propio Schopenhauer llevaba un diario pormenorizado no solo de los acontecimientos de su vida sino también de sus pensamientos, lecturas, descubrimientos… Y por si esto no fuera suficiente su madre  también fue una obsesa de la escritura y también se unió al fenómeno de hacer sobrevivir lo pasajero.

Bueno, en fin, que de “mi maridito” hay material para escribir como 3 Quijotes y 3 Regentas. Un río de tinta largo y caudaloso para que yo, su viuda-sentimental beba como un cervatillo al pie de una cascada… y sí, el Sr. Gödel ya lo sabe y lo acepta…jajaja

…Y NACIÓ EL LOGOS

Hace muchos, muchos años, en las colonias griegas de la jonia existieron unos hombres que dedicaban sus días y sus noches a la reflexión. (S.V a.deC.)

En aquella época Grecia era un hervidero de gente en movimiento. Era así que teniendo como tenía múltiples colonias y habiéndose hecho costumbre el comerciar entre estas, muchos hombres iban y venían trayendo artesanía y otros productos.

En este vaivén viajaban, conocían mundo, personas y las ideas de las mismas.

Esta situación era ideal para la transmisión de conocimientos y la falta de dogmas religiosos de la hélade hacía que estos arraigasen.

Por esta época se dice que nació la filosofía y llaman a este episodio: “El paso del mito al logos”.

Con esto querían decir que los hombres pasaron de explicar el mundo por medio de mitos a explicarlo por medio de su razón.

De todos modos esto no sucedió de la noche a la mañana. Se habla de antecedentes: Homero ya se expresaba en sus escritos en términos de causas o porqués. Hesíodo hablaba de justicia y también de armonía.

Pero el primero (que sepamos, claro!) que cifró el origen del cosmos no en un dios sino en un material fue Tales de Mileto y con respecto al agua. Creía que el mundo flotaba sobre agua y que la vida procedía de esta. De este modo se empieza a escribir el gran libro de la filosofía y con ello mis dulces quebraderos de cabeza.

AMIGO DOSTOIEWSKI

Zweig dijo de él que era santo y héroe, de todos modos he acabado por comprender que el ilustre Zweig más que biógrafo es poeta. Su forma de narrar es barroca y amanerada pero es cierto que traduce una pasión infinita por cada detalle que cuenta. Si alguien sabe que cada pedazo que escribe es un pedazo de vida es él, y con el respeto que esto inspira así lo trata.

Dostoiewski vio la luz en un asilo, hijo de médico militar (de familia noble) y mujer de aldea. Vivió durante años (seguro que para él siglos) al margen de la vida. Fue desfavorecido en extremo.

En su juventud su carrera fueron las armas, el mundo militar. Zweig afirma que en aquella época tuvo  años en los que cayó presa de una hipocondríaca angustia mística de morir. Por las noches para suavizar estas sensaciones se las pasaba de fiesta dilapidando el dinero en esto y en limosnas. Para rascar un poco de “vil metal” tradujo la Eugenia Grandet de Balzac y el Don Carlos de Schiller.

Más tarde escribe su primera obra de éxito pero seguida de un tropiezo. Frecuenta Dostoievski las charlas de unos jóvenes exaltados por ideales socialistas.

Lo acusan de tener un pensamiento sospechoso y ha de pasar 4 años en Siberia partiendo alabastro, transportando tejas, paleando nieve…

Después de esto, dos años más ha de pasar el amigo Dostoievski en el destierro.

Más tarde y en unión con su hermano funda una revista en la que divulga a diestro y siniestro su pensamiento, pero tras pasar una época de fortuna, otro error parecido al primero le hace tener que echar el cierre y sumirse en una época de calamidades y deudas. Ha de salir de Rusia por no poder hacer frente a sus pagos. Aquí comienza un largo peregrinaje por Europa sin dinero y sin suerte.

Dostoiewski consigue con 52 años poder volver a Rusia y su talento y la fortuna le elevan por fin de forma definitiva. La sociedad Rusa le brinda pleitesía.

En 1881, con 60 años, nos deja. Todo el país se precipita tras su féretro. Miles de personas acuden a dar su último adiós al escritor.

…EN TIEMPO DE ELECCIONES

Hoy os dejo un chiste para que os riais en estos días previos a las elecciones: Voto luego existo…jajaja

LA CASUALIDAD

Tenía que pasar la noche en casa de mi abuela, ya era bastante mayor y no se podía quedar sola. Me dieron las 12h y no tenía sueño. Empecé a repasar las estanterías de libros de mi tía en busca de “algo que llevarme a la boca” (ya sabéis, mi bibliofagia). Devoraba con los ojos los cantos de los libros que me informaban de los tesoros que albergaban: Borges, Valle-Inclán, Cervantes, Garcilaso, Carpentier, Virginia Woolf…

De repente vi sobre la mesa un ejemplar muy llamativo. Era un libro de bolsillo, como me gustan a mí, con las tapas blanditas, humm…

Ni gordo, ni grueso. De editorial  muy fiable (DeBolsillo Ed.). La portada: color amarillo “rechamante” y con la figura de un desnudo femenino en una especie de escorzo y en color gris que contrastaba especialmente con el este ámbar.

Lo mejor y más importante, el golpe definitivo para mi apetito: el título. Decía así: El tedio.

El autor, Alberto Moravia, era un para mí, un perfecto desconocido.

Leí la contraportada del libro y lo abrí por la primera página. Sencillo, sin pretensiones, abordaba, sin embargo, uno de los problemas fundamentales del individuo, ese sentimiento que sobreviene en algunas ocasiones para devorarlo todo y dejar sorda la superficie de todas las cosas.

¿Qué más puedo decir? Mucho más…jajaja… podría desvelaros los secretos que alberga la novela o contaros algún cotilleo del autor (me sé uno muy “sabroso” que ya os contaré). Pero prefiero dejaros que los descubráis vosotros… eso sí, si os he abierto el apetito…jajaja

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