EL CUMPLEAÑOS DE SIN NOTICIAS DE GURB

EL CUMPLEAÑOS DE SIN NOTICIAS DE GURB

La novela de Eduardo Mendoza Sin noticias de Gurb está estos días de aniversario, cumple 20 años. Esto lo he leído hoy en una de las revistas dominicales, porque uno de los placeres de la vida es este: levantarse el domingo, tarde y tras un copioso desayuno salir a callejear por la zona y sentarse a leer, a ser posible al sol.

Me senté pues y eché un ojo a los periódicos y las revistas que estos traen consigo, ahí fue donde encontré una entrevista a Mendoza con motivo del “cumple” de su libro.

Si escribo esto es porque el recuerdo de la lectura de esta obra me hizo sonreir. Recuerdo lo muchísimo que me partí leyéndolo. ¡Ay, por favor! vaya sátira de la vida en las ciudades que me encontré. Buf, buf, y otra vez buf.

Se trata de un alienígena que escribe un cuaderno de bitácora sobre su estancia en la tierra mientras busca a otro alienígena; Gurb, que está perdido.

Mendoza se pone en la piel de alguien que ve el comportamiento de los seres autóctonos y saca sus propias conclusiones, que por supuesto son ingeniosísimas y divertidísimas y lo peor y más simpático: del todo verosímiles.

Os recomiendo su lectura en parejas; con vuestra mami, vuestro churri, vuestra amiga, vuestro vecino de arriba…  y os prometo, porque sé que lo puedo prometer, que os va encantar…jajaja

Para haceros boca os dejo un fragmentito y feliz domingo a todas y todos:

Día 10

07.00 Decido salir en busca de Gurb.

Antes de salir oculto la nave para evitar reconocimiento e inspección de la misma por parte de la fauna autóctona. Consultado el Catálogo Astral, decido transformar la nave en cuerpo terrestre denominado vivienda unifamiliar adosada, calef. 3 dorm. 2 bñs. Terraza. Piscina comunit. 2 plzs. Pkng. Máximas facilidades.

07.30 Decido adoptar apariencia de ente humano individualizado. Consultado Catálogo, elijo el

condeduque de Olivares.

07.45 En lugar de abandonar la nave por la escotilla (ahora transformada en puerta de cuarterones de gran simplicidad estructural, pero de muy difícil manejo), opto por naturalizarme allí donde la concentración de entes individualizados es más densa, con objeto de no llamar la atención.

08.00 Me naturalizo en lugar llamado Diagonal-Paseo de Gracia. Soy arrollado por autobús número 17

Barceloneta-Vall d’Hebron. Debo recuperar la cabeza, que ha salido rodando de resultas de la colisión.

Operación dificultosa por la afluencia de vehículos.
08.01 Arrollado por un Opel Corsa.
08.02 Arrollado por una furgoneta de reparto.
08.03 Arrollado por un taxi.

08.04 Recupero la cabeza y la lavo en una fuente pública situada a pocos metros del lugar de la colisión. Aprovecho la oportunidad para analizar la composición del agua de la zona: hidrógeno, oxígeno y caca.

08.15 Debido a la alta densidad de entes individualizados, tal vez resulte algo difícil localizar a Gurb a

simple vista, pero me resisto a establecer contacto sensorial, porque ignoro las consecuencias que ello

podría tener para el equilibrio ecológico de la zona y, en consecuencia, para sus habitantes.

Los seres humanos son cosas de tamaño variable. Los más pequeños de entre ellos lo son tanto, que si otros seres humanos más altos no los llevaran en un cochecito, no tardarían en ser pisados (y tal vez perderían la cabeza) por los de mayor estatura. Lo más altos raramente sobrepasan los 200 centímetros de longitud. Un dato sorprendente es que cuando yacen estirados continúan midiendo exactamente lo mismo. Algunos llevan bigote; otros barba y bigote. Casi todos tienen dos ojos, que pueden estar situados en la parte anterior o posterior de la cara, según se les mire. Al andar se desplazan de atrás a delante, para lo cual deben contrarrestar el movimiento de las piernas con un vigoroso braceo. Los más apremiados refuerzan el braceo por mediación de carteras de piel o plástico o de unos maletines denominados Samsonite, hechos de un material procedente de otro planeta. El sistema de desplazamiento de los automóviles (cuatro ruedas pareadas rellenas de aire fétido) es más racional, y permite alcanzar mayores velocidades. No debo volar ni andar sobre la coronilla si no quiero ser tenido por excéntrico. Nota: mantener siempre en contacto con el suelo un pie – cualquiera de los dos sirve- o el órgano externo denominado culo.

 

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