LA ILUMINACIÓN DE DESCARTES

Se ve que Descartes, como Arquímedes, también tuvo su propio momento de “Eureka”. Si a este segundo le ocurrió en la bañera, al primero, le ocurrió en la cama (¡que caseros!).

Cuenta Descartes que el invierno de 1619 se encontraba acuartelado en Baviera. Allí pasaba los días en una habitación, pegado a una estufa, donde se dedicaba a estudiar.

La noche del 10 de noviembre tuvo tres sueños consecutivos que le sirvieron para asumir que su vida debía trascurrir entregado a la filosofía. En esos 3 sueños le fue revelada una idea que vertebraría todo su sistema; la idea del método, la necesidad de crear un método único para toda la realidad. La sabiduría humana es una y la misma siempre, aunque se dirija a diferentes objetos. En contra de lo que creyó Aristóteles (diferencia entre el método aritmético y el geométrico según la cuestión), Descartes se cargó con la tarea de unificar todas las ciencias.

Parece ser que agradeció esta idea yendo en peregrinación al Santuario de Loreto.

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