SOBRE LOS MÍSTICOS

Esta mañana me enterré en apuntes sobre Unamuno, Ortega, Julián Marías y otros españoles que vivieron y plasmaron el exilio que se vivió en España tras la guerra civil y el fracaso de la II República(1939-1955).

Ellos dicen haber inaugurado una filosofía propiamente española y propiamente en lengua española. Con Ortega la cabeza, un grupo de pensadores creyeron hacer entrar a España por la puerta de la historia de la filosofía universal.

Sin embargo yo piensa que España hacía ya mucho que había dado el do de pecho. Si en algo triunfamos fue en el misticismo. Con San Juan de la Cruz y Santa Teresa nuestra cultura puede darse de palmadas en la espalda. Mientras toda Europa se anegaba de racionalismos y otras líneas frías y conceptualizadoras, nuestros místicos ardían en pasiones. Quien vio esto muy claramente fue Bergson y así dejó constancia en 1932:

“Los que me han iluminado son los grandes místicos, tales Santa Teresa y San Juan de la Cruz: estas almas singulares, privilegiadas. Hay en ellas, lo repito, un privilegio, una gracia. Los grandes místicos me han traído la revelación de lo que yo había buscado a través de la evolución vital, y que no había encontrado. La convergencia sorprendente de sus testimonios no se puede explicar más que por la existencia de lo que ellos han percibido. Este es el valor filosófico del misticismo auténtico. El nos permite abordar experimentalmente la existencia y la naturaleza de Dios”.

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RELEER

Me puse a releer aquella locura de Trópico de Capricornio, cuando algo te impresiona así, no es bueno dejarlo cerrado en el escritorio y darlo por terminado. Darlo por leído, “bueno, ya está, con este ya he hecho lo que tenía que hacer”, “devorado, asumido, vomitado y sintetizado en mis entrañas”. No, no, no, cógelo de nuevo, ¿de verdad lo has comprendido?, ¿de verdad te has quedado con todo lo que era importante? Seguro que podemos seguir sacando jugo a esta naranja-mónada, a este torbellino de sentidos-sin sentido.

Lo abro de nuevo, dejo que las páginas resbalen suavemente como un abanico entre mis dedos y oigo el siseo de las mismas con el aire, de repente me paro, encuentro esto subrayado.

“El mundo era como un museo para mí; no veía otra cosa que hacer que devorar ese maravilloso pastel cubierto de chocolate que los hombres del pasado nos habían dejado en las manos”

Me quedo pensando, es muy evocador, me imagino a una especie de troll legendario devorando libros hechos de diferentes colores de chocolate. Un enorme volumen de El mundo como voluntad y representación con un canto en chocolate claro y las letras en chocolate blanco; “Delicioso”…jajaja  …”otros por favor, están riquísimos”

LITERATURA JAPONESA

Para todos aquellos que os interese la literatura japonesa os recomiendo este artículo rescatado del Babelia de la semana pasada.

http://movil.elpais.com/articulo/portada/Imaginario/literatura/japonesa/20110319elpbabpor_28/Tes?paginacion=toda

UNA REFLEXIÓN

Con respecto a la vida es difícil hacer valoraciones, es difícil decir lo que nos fue favorable o adverso, es complicado medir el alcance de las cosas.

Una vez que te has dado cuenta de que el telón aun no ha bajado y que sin este hecho nada se zanja, toda la casa está por barrer.

Solo podemos valorar aquello que se ha acabado y la vida solo se acaba con la muerte. Una vez que uno muere, sobre su vida, nada puede decir (o eso creemos).

Cada uno de los acontecimientos en que nos sumergimos, cada uno de los pensamientos que pensamos están en continua evolución y cambio. De este modo podemos entender como juzgamos algo en nuestra vida como bueno y al cabo de un tiempo juzgamos la misma cosa como mala.

Cada momento nos da una nueva perspectiva de las cosas, como si a cada instante nos asomásemos a la vida, en la misma casa pero desde diferente balcón.

Funes el memorioso, aquel “memorable” personaje de Borges, no podía entender que el perro que observábamos a las tres del mediodía era considerado el mismo que el de las tres y cuarto. Él, que tardaba un día entero en recordar un día entero, le parecía que todo era distinto a cada momento.

LA VIDA… MISTERIO

Cuando Hobbes hablaba del hombre… Bueno… de su pluma salen frase como esta: “El hombre es un lobo para el hombre”… Vaya piropos!!!

Sin embrago Spinoza pensó todo lo contrario, él dijo: “El hombre es un dios para el hombre”.

Donde Hobbes vio maldad él vio bondad y vio belleza y vio armonía. Seguramente estaría de acuerdo con eso que decía Leibniz de que “este es el mejor de los mundos posibles” (mientras, Voltaire se partía el culo).

Para Spinoza todo es dios y dios es todo, en su piscina panteísta todo está como tiene que estar, porque todo es, literalmente, divino. Del mundo decía que no era ni bueno ni malo (categorías humanas).

La verdad veo esto como un paso hacia adelante en el decurrir de esta sociedad a la Nietzsche tildó de decadentista (y con razón).

La cuestión es que la vida parece no extinguirse, parece eterna al jardinero como a la rosa le parece eterno el jardinero.

Eterna o no es así como se percibe, con el mismo brillo que todo la demás. La vida es dynamis, es impulso, es energeia, nada que el científico pueda medir con sus conceptos sin que se le escape entre las manos su misma esencia. O eso pensaba Nietzsche…

PREGUNTA

Qué cosa es primero camello, luego leon y luego niño?

AL MUNDO LO QUE ES DEL MUNDO

Los filósofos soñaban con mundos que aspiraban a la perfección y a la unidad. Los diseños que sus cabezas argüían se encaminaban a conseguir que todas las piezas del puzle encajaran armónicamente. Platón dijo que todo dependía de unos modelos eternos llamados Ideas y Aristóteles que todo ser natural aspiraba a la realización plena. Descartes que el mundo funcionaba como el engranaje de un gran reloj del que el diseñador y relojero era Dios.

Todas las cosas tuvieron un sentido hasta que Schopenhauer dijo lo contrario; detrás de las cosas solo hay irracionalidad, una voluntad ciega que empuja todo. Después Nietzsche anunció que dios estaba muerto y con él, el fundamento de las cosas.

Hoy ya estamos aterrizando en tendencias que interpretan el mundo como un montón de fragmentos sobre los que inventamos historias. Hoy, el hombre se ha convertido en su propio narrador de la realidad, pero solo si se da cuenta y solo si tiene el valor de afrontar esta tarea. Hoy todos podemos ser poetas y Sísifos y aventureros y Prometeos. Lo que cada uno quiera ser lo dejo a vuestra elección y os deseo suerte.

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