BIBLIOFAGIA

No sé cuantos de vosotros pasáis las noches en vela leyendo o cerráis los ojos y antes de quedaros dormidos os imagináis eternas bibliotecas llenas de libros, apilados por todas partes. Pero ¿Cuántos de vosotros os sentís atraídos por el objeto como tal? Antes creía que me encantaba leer y nada más, la cuestión era así de sencilla, porque adoro a Nietzsche, adoro el ejemplar de “El Anticristo”. Pero no, la cuestión es más compleja, además del contenido ansío el objeto que le sirve de soporte. Soy libro-adicta, así es, me auto-diagnostico. De ese modo veo los escaparates de las librerías, o entro y las recorro de cabo a rabo. Me gustan los ejemplares sencillos, eso sí, adoro las versiones de bolsillo con colores chillones, como las de Anagrama. Esos libros azules, rosas, naranjas… Todos juntos en el estante de la librería me resultan tan atrayentes, tan deseables… Los tomo entre mis manos, leo su contraportada y hago resbalar sus páginas blandas entre mis dedos, las dejo correr mientras observo el tamaño de la letra o la cantidad de páginas. Me paro y veo los de Tusquets, con su portada de damero y con sus títulos llamativos, “El ocaso del pensamiento”. Lo abro, leo unas líneas:

“La locura es un derrumbamiento del yo dentro del yo, una exasperación de la identidad. Cuando se pierde la razón, nada puede impedirnos ya el ser ilimitados en nosotros mismos.”

Pienso en Rimbaud, el poeta maldito, el niño prodigio, la estrella fugaz.

“Terminé por considerar sagrado el desorden de mi espíritu.”

A mi cabeza viene el ejemplar de “La muerte en Venecia”. Un ejemplar de quinteto, rosa, con un fotograma de la película de Visconti. Es fino, flexible y huele e nuevo. Nada que ver con aquel que rescaté en el rastro, “Las cárceles del alma” de Lajos Zilahy, Aquel olía a viejo, o más bien olían, pues eran dos volúmenes gruesos y amarillentos, desgastados y llenos de historia. Deseaba empezarlos a leer ipso facto…jaja.

El hambre de libros es infinita. Es un placer dulce y amargo, amargo porque nunca se calma y dulce porque de esta manera siempre estás en el camino, siempre permaneces leyendo, cazando, rastreando como un sabueso los ejemplares más apetecibles…

Es un placer dar rienda suelta a este error de programación que nos arroja a la insaciablidad y a la búsqueda  y a la deglución. Somos bibliófagos…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: