EL PERRO VERDE; WITTGENSTEIN

Dicen (fuentes fidedignas) que Wittgenstein fue un hombre depresivo y con tendencias suicidas. De hecho tres de sus hermanos acabaron ellos mismos con sus vidas. El padre del lógico era un hombre autoritario que deseaba imponer el destino elegido por él a todos sus hijos. Así envió a Ludwig a Linz para cursar estudios técnicos, lo que le llevaría a las matemáticas y sus mismos fundamentos. En este período conoce a Russell y trabaja con él, este comenta que el alumno padece una crisis  nerviosa con tendencias suicidas.

Estalla la guerra y Wittgenstein se alista en el regimiento de artillería, cae prisionero del bando italiano pero vuelve sano y salvo. A su vuelta se emplea de profesor en una aldea, profesión que le causa muchos nervios y la sensación de hacer las cosas mal. Para dejar de pensar en todo momento sus errores, Ludwig se sumerge en películas (opino que es un gran método).

Llegó a reconocer en su libro de notas que había sido oscuro a sabiendas, que había omitido palabras y aclaraciones en previsión de que se le entendiese con dificultad.

Wittgenstein había creído que la filosofía podría salvarle y esta le dio insufribles quebraderos de cabeza, sin embargo en el último momento antes de morir dijo:

“Dígales que he tenido una vida maravillosa”

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Eldemente
    Ene 04, 2011 @ 15:51:20

    Buenos días escritora, no digo tu nombre por lo largo que es. Tus biografías, como siempre, requieren de extensas aclaraciones, por cierto me quedaría perplejo de no ser así.
    En este caso la biografía que le plantas aquí a don W, que por cierto es muy posiblemente el filosofo más notable del siglo XX, no se muestra errónea en sus afirmaciones, pero sí pobre en su desarrollo, más teniendo en cuenta el pedazo de friqui que resultó ser don W.
    Para el lector que no ha tenido ocasión de enterarse por tu biografía, diré que don W fue un homosexual que tardó en reconocerse a sí mismo como tal, y a diferencia de otros de su tiempo lo llevó bastante mal, cosa más que sabida y reconocida después por el propio señor.
    Para ti mi querida amiga, la solicitud de que cuando afirmes algo, y le quieras dar credibilidad, cites de forma explícita la fuente, a fin de que el lector pueda traspasar la credibilidad que la fuente le aporta a tu afirmación. Lo que has hecho en este caso ha sido afirmar (entre un bonito paréntesis, eso sí) que la fuentes que usas son (para ti) fidedignas, sin permitirnos conocerlas.
    Me resulta, si cabe, más gracioso el caso, dado que a mi me refieres como “fuente poco fiable” cuando yo, al menos, existo, y dado te existo y se me cita, tenga o no razón soy al menos una referencia para el lector, que puede ya poner de su cuenta para saber si soy o no fiable fuente.
    Por tanto te suplico que nos hagas sabedores de esa fuente que usas, y en el futuro de fuentes semejantes. Especialmente cuando hables de personajes tan graciosos y peculiares como los que has tratado hasta ahora.

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    • cafeypastasconschopenhauer
      Ene 04, 2011 @ 21:34:52

      Vale, pero que sepas que es el secreto de mi éxito.
      “Los filósofos y sus vidas, para una historia psicológica de la filosofía”. Scharfstein. Ben-Ami, Ed. Cátedra.
      Es buenísimo, narra con todo detalle las vidas de filósofos como Schopenhuer (por supuesto), Mill, Russell, Sartre, Spinoza…
      Incluso se permite teorizar sobre posibles razones de sus actos, posibles enfermedades, ect (con previo aviso de que es creencia, por supuesto)
      Iré dejando anécdotas breves sacadas de aquí en la sección: el perro verde.

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  2. haciendo amigos
    Abr 11, 2011 @ 13:34:18

    aparte de aprovechar para saludar al señor gödel y desearle unas felices desvarianzas dietéticas, es de mi opinión que si has de hacer una aparición, has de hacerla a lo grande, como los pistoleros come polvo de grupo salvaje o como daryl hannah dando volteretas en blade runner:

    querido demente: es usted “lo que siempre son los otros”, i.e., un dogmático:

    “Otra figura del dogmático, susceptible de recubrirse de más actualizados ropajes, es la del que impugna sistemáticamente el dato, la situación o incluso el testimonio que pudieran poner en tela de juicio sus convicciones apelando a criterios presuntamente metodológico-formales. Tampoco se presenta esta otra figura, conviene subrayarlo, como enemigo del conocimiento (rasgo que lo identificaría de manera explícita con el fanático más obtuso), sino como el apasionado defensor de un conocimiento máximamente riguroso y fiable. Las preguntas que pueden operar como indicadores de que estamos ante esta variante del dogmático acostumbran a ser del siguiente tenor: “¿de dónde has sacado el dato?”, “¿en qué fecha se hizo la encuesta?”, “¿me estás hablando de países de nuestro mismo entorno?”, “¿qué metodología siguieron los investigadores?”, y similares. Estrategias que apenas consiguen ocultar el propósito último de negar la potencialidad heurística -y, eventualmente, impugnadora- de la información o dato que su interlocutor ha presentado como crítica.”

    http://www.elpais.com/articulo/portada/siempre/otros/elpepuculbab/20101204elpbabpor_39/Tes

    y que de lo que no se puede rascar, lo mejor es siempre picar.

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