¿QUÉ CLASE DE TIPO ERA NEWTON?

Según Bill Bryson, Newton era un hombre decididamente raro, inteligente y solitario. También puntilloso hasta la paranoia y con fama de despistado. Corre el rumor de que, muchos días, según se levantaba de la cama, se sentaba en la misma y se quedaba allí parado, como meditando durante varias horas por el repentino aluvión de ideas. Dicen que se dedicaba muchas veces a extraños experimentos: urgarse con una aguja el ojo, mirar fijamente al sol…

A veces realizaba descubrimientos fascinantes para la ciencia y luego tardaba años en revelarlos (en fin, Bill da cuenta de algunos de ellos, pero me suenan a chino, ya sabéis lo que hay que hacer en estos casos (preguntar al Sr. Gödell)).

¿A qué dedicó la mayor parte de su esfuerzo? ¿A la ciencia? Seguro que esto es lo que estáis pensando. Pues no, la mitad de su esfuerzo lo dedicó a extravagantes cuestiones religiosas: se ve que pertenecía a una secta, la arrianista (como Tom Cruise con la cienciología…jaja) y también a la alquimia.

Increíble, dedicó constantes esfuerzos a intentar descubrir la fórmula necesaria para convertir el material de baja ley en material precioso. Un análisis que se hizo de un cabello suyo en la década de los setenta, puso al descubierto que contenía mercurio en una concentración 40 veces superior a la normal. ¿Os suena de algo? Sí, al pelo de Tycho Brahe del que hablé en aquél post que llevaba por título “¿Kepler asesino?” y que tanto gustó a los cotillas de la ciencia. Bueno, de todas formas este pelo parece ser la prueba de la avaricia (sana seguramente) de Newton y nada más…

Feliz lunes argonautas!!!!

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SOBRE “EL LADRÓN DE CHICLES”

Acabo de encontrar un blog que habla de este libro “El ladrón de chicles” que tanto me gustó, os dejo el link por si os apetece curiosear.
http://www.cargadadelibros.com/2010/04/26/el-ladron-de-chicles-douglas-coupland/comment-page-1/#comment-2150

ILUSIONES ÓPTICAS

¿Posible? ¿Imposible? ¿Como surgen las ilusiones ópticas? Buff, mejor preguntar al Sr. Gödell

EL HOMBRE ABSURDO DE CAMUS

No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no vale la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía.”

Este es el comienzo de El mito de Sísifo. Es esta obra, junto con Calígula y con El extranjero los escritos en los que Camus expresa de modo más contundente el sentimiento del absurdo. Una vez que dios ha muerto, el mundo se queda sin fundamento, sin soporte, la atmósfera se vuelve densa, todos los términos absolutos se borran del pensamiento. Ante este silencio del mundo que no responde a su porqué la respuesta podría ser la desesperación o podría ser el suicidio. Esto plantea Camus a través del mito de Sísifo. Este, había sido condenado por los dioses a empujar una gran piedra hasta lo alto de una montaña. Al llegar a la cumbre, la piedra volvía a caer y Sísifo debía volver a empujarla hasta arriba de nuevo. Así eternamente. Sísifo es el trasunto del hombre posmoderno, aquel que se ha de enfrascar diariamente en dificultades y sufrimientos sin tener un para qué.

¿Qué respuesta ofrece Camus? El hombre no debe refugiarse en promesas de trascendentalismo, lo primero que ha de hacer ante el absurdo es preguntarse si la vida vale la pena de ser vivida. El suicidio es el primer problema filosófico. Se trata de presentar una perspectiva de la crisis, el desgarramiento que sufre el ser humano ante la falta de sentido, la lucidez dolorosa del hombre que ha despreciado todo fundamento falso. Nuestro deseo es comprender, unificar, humanizar. Si se rechaza el suicidio se vive en un presente radical, sin esperanza, sin futuro pero libre, se elige vivir conociendo los límites. Esta aceptación de la realidad sin edulcorar y tal cual es, nos quita todo el peso de la piedra. Aceptar la carga, aceptar la piedra es aceptar que todo está bien, aceptar el destino que es nuestro, que nos pertenece. Es así como Sísifo se siente ante el universo. Sísifo dice “Sí”.

“Hay que imaginarse a Sísifo dichoso”

SHOPENHAUER TENÍA UN PERRO…

Supongo que muchos os acordáis de aquello tan famoso de Schopenhauer de: “Si no hubiese perros no querría vivir”. Efectivamente era un gran amigo de los perros. En 1940 se hace con un caniche al que pone de nombre Atma, aludiendo al nombre que los brahmanes dan al alma del mundo.  Es verdad que nuestro filósofo (ciertamente lo he llegado a considerar como mío, vaya familiaridad) era un gran amante de las religiones orientales. Se sabe que todas las noches leía unas páginas de los Upanisads y que amenazó con poner  a su mujer de la limpieza, Margaretha Schnepp, en la calle, por desobedecer su orden de no quitar el polvo al Buda de su despacho.

En 1850 tras la muerte de Atma se compra otro caniche al que llama Butz que se convierte en su favorito. Cuando en 1851, al publicarse el “Parerga y Paralipómena”, alcanza cierta fama, a las orillas del Meno, en Frankfurt, donde él vivía, algunos habitantes se comprarán caniches para homenajear el acierto de su obra.

UN POCO DE HÖLDERLIN

Los que me conocéis sabéis que estoy releyendo el Hiperión. Es una obra que había leído cuando era estudiante, ahora me apetecía una segunda vuelta más tranquila, fijándome y sin tener que escribir un trabajo de diez folios…jaja.

Hiperón es un alarde poético, proporciona un encuentro con lo bello del mundo, cada pasaje está expresado en un lenguaje tan hermoso que el libro entero merecería ser citado (a un post cada día de aquí a que lo acabe 🙂 )

Como hacer esto último no tendría sentido, aunque ganas no me faltan, os dejo un fragmentito a modo de piscolabis y os animo a que lo leáis.

” ¡Oh sagrado mundo de plantas, -exclamé -, meditamos y buscamos, y sin embargo te tenemos a ti! ¡luchamos con fuerzas mortales para construir lo hermoso, y sin embargo crece sin esfuerzo a nuestro lado! ¿no es verdad Alabanda? Los hombres están hechos para preocuparse de lo necesario; el resto se da solo. Y sin embargo… no puedo olvidar que yo he deseado mucho más”

 

EL PERRO VERDE: TALES Y CUALES

¿Cuántas veces vivimos en el pasado? ¿en el futuro? ¿en lo lejano? “La felicidad siempre está en otro lado. Vivimos en tierras de penumbra”, decían los románticos. En todo esto podemos ver cuántas veces estamos posicionados fuera del presente y, como las tradiciones orientales, yo, quiero partir una lanza por el presente.

Tales, el importante filósofo de Asia Menor, se encontraba observando el cielo, allá por el S.VII a.C. Recordemos que a estos filósofos se les llama presocráticos y se ocuparon de la cosmología.

Caminaba mirando la bóveda celeste, cuando, no viendo el suelo, metió el pie en un hueco y cayó. Su criada que le miraba atenta se reía, no podía entender que alguien que tan obstinadamente planteaba el conocimiento del cielo, olvidaba observar lo más cercano, aquello que tenía delante de sus narices.

Así también decía San Agustín que el hombre se ocupaba de las altas montañas y de los mundos lejanos y se olvidaba de sí mismo.

Moraleja 1: prestemos atención a lo que tenemos delante de las narices.

Las moralejas 2, 3 … os las dejo a vosotros

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