SEÑOR Y SEÑORA GÖDEL

Sois muchos (bueno, no tantos) (vale, solo uno, politólogo ¡va por ti!) los que me habéis pedido la “anecdotilla” de esta ilustre pareja. ¡Ahí va!

Karl Friedrich Gödel nace en Moravia (hoy República Checa) en el seno de una familia acomodada. Desde pequeño sobresale en sus estudios, interesándose sobre todo en la lingüística y en la matemática.

De joven se inscribe dentro del Círculo de Viena (dios los cría y ellos se juntan), grupo de positivistas lógicos que da lugar a uno de los mayores anecdotarios cómicos de todos los tiempos. “Personajes” como Wittgenstein o Russell protagonizan historias dignas de ser leídas y yo diría (aunque dicen que soy dada a la exageración)   que de ser llevadas al cine (al de Hollywood, al caro, a lo grande).

Después de doctorarse en matemáticas, en 1938 se casa con Adele Porkert y se trasladan a New Jersey.

A lo largo de su vida recibe muchos homenajes (un rollo de contar, para saber eso mejor acudir a la wikipedia) y también a lo largo de su vida se pelea con problemas de salud y psíquicos. Estos últimos le llevan a contagiarse de diversas paranoias, la última de ellas (que ahora veréis porqué es la última) versa sobre un posible envenenamiento de su persona.

A partir de ahí no prueba bocado, si no lo había probado antes su mujer (¡vaya! Sin comentarios). A finales de 1977 su señora es hospitalizada y no puede continuar con este “bucólico” ritual. Nuestro héroe se niega entonces a comer y fallece el 14 de enero de 1978 (va estar de pseudo-cumple en breve). En referencia al motivo de su muerte el parte de defunción del Hospital de Princeton reza así “desnutrición e inanición causadas por perturbaciones en la personalidad”

-He escuchado además, que otra de sus paranoias le llevó a creer que lo iban a gasear, motivo por el cual no cerraba las ventanas y permanecía con el abrigo puesto y aterido de frío durante largos ratos, pero me lo dijo un amigo “demente” (fuente poco fiable), así que no pudiendo garantizar la veracidad de esta anécdota, la dejo a la imaginación del lector (o a sus ganas de buscar el dato).

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Eldemente
    Dic 29, 2010 @ 19:51:48

    La fuente única que soy yo posee, por su puesto, otra fuente, menos oral y por tanto más fiable que yo mismo, me refiero a la obra que lleva por título “Los lógicos” (esto de tener que entrecomillar un título de libro no me gusta nada, pero es que aquí no sé subrayarlo), que para politólogos cotillas que vivan en Santiago y deseen leerla diré que se encuentra disponible en una de esas bibliotecas que las cajas poseen para evitar llamarse bancos, en este caso la de Madrid, además está de consulta en las paredes y se puede coger y leer sin pedirlo siquiera.
    Existe además otra fuente que yo recuerde ahora que es la segunda parte de la famosa y ya citada serie de documentales “Universo mecánico”, que como no podía llamarse de otra manera lleva por nombre sencillamente “Universo mecánico y más allá”, y en un capítulo se escenifica lo que el libro narra sobre papel.

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  2. yasabemostodosquienseescondetrasesto
    Dic 29, 2010 @ 20:00:27

    “disponible en una de esas bibliotecas que las cajas poseen para evitar llamarse bancos” Lo has clavado!!!
    Este cotilla piensa pues pelearse con los yonkis que se acumulan a la entrada y de ser posible sustraer la obra de la Obra para deleitarse contrastando fuentes.
    PD: Gracias por la dedicatoria, y felicidades por el ritmo!!!

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    • cafeypastasconschopenhauer
      Dic 31, 2010 @ 22:06:00

      He hecho un mini buceo en la red sobre ese libro tan apetitoso que mentais; “Los lógicos” (yo también he de entrecomillar un título por no poder subrayarlo).
      El autor es Mosterín, la editorial Austral y el precio 9 euros en bolsillo. Es para pensárselo. Abarca “vida y milagros” de 6 personalidades del mundillo lógico: Frege, Cantor, Russell, von Neumann, Gödel y Turing. El enfoque, parece ser que mezcla desarrollos teóricos con biografías y ya hemos dejado claro que estas gentes dan de sí…
      “Alguien podría pensar que algo tan abstracto como la lógica solo podría atraer a personalidades frías y exangües. Pero las apariencias engañan. Bajo el hielo de la razón pura arde a veces una llama abrasadora y un corazón atormentado”. Jesús Mosterín

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