SCHOPENHAUER, EL HOMBRE CABREADO, PARTE I

Hay vidas que alcanzan la categoría de mito. ¿Cuándo deja el hombre de ser hombre y deviene en mito? y de ser así. ¿Qué tipo de mito se es?

Schopenhauer no  fue un pirata en el Caribe, no, no fue un príncipe, ni un Casanova y menos aún un santo (aunque en cierta forma lo intentó J). ¿Qué tipo de hombre fue este hombre? Buff… yo diría que fue un hombre cabreado. Mucho de lo escrito por nuestro antihéroe, o mejor dicho, mi antihéroe (seguro que muchos discreparían J), es dedicado al digno arte de la desacreditación (digno sobre todo si está bien hecho). ¡Vaya espada que es el boli!, en el caso de “Arthur”, la pluma, la de escribir.

En el discurrir de su tinta no se salvan cristianos, negros, mujeres, hombres, dioses, amigos…

Diría que no queda títere con cabeza. Por ejemplo, con respecto a los franceses consignará:

“Las otras partes del mundo tienen monos

Europa tiene franceses.

Esto nos compensa”

Alguno podría decir que esto es una crueldad o una falta de respeto. Pero, ¿qué pasa cuando los mismos criterios se aplican a lo propio que a lo ajeno?

 

“El verdadero carácter alemán es la pesadez […] En fin, son estúpidos y aburridos como gorros de dormir.”

 

“En previsión de mi muerte hago esta confesión: desprecio a la nación alemana por su necedad infinita, y me avergüenzo de pertenecer a ella”

De los norteamericanos dirá:

 

“El carácter propio de norteamericano es la vulgaridad bajo todas sus formas: moral, intelectual, estética y social. Y no solo en la vida privada, sino también en la vida pública; haga lo que quiera, no deja de ser yanqui.”

 

En cuanto a la religión católica, Jesús o  los clérigos comenta:

 

“La religión católica es una institución para mendigar el cielo, que sería demasiado incómodo merecer. Los clérigos son los intermediarios de esta mendacidad”

 

“Pero un dios como ese Jehová, que por su capricho y con ánimo alegre produce este mundo de miseria y de lamentaciones y que aún se felicita y aplaude por ello. ¡Esto es demasiado!”

 

A Schopenhauer se atribuye la sentencia:

 

“Si no hubiera perros, no querría vivir”.

 

Es así como crítica al ser humano por ser mala compañía.

Y esto solo es el principio, o mejor dicho, la primera entrega J

Si este escrito parece el camarote de los Hermanos Marx, ¿parecerá el camarote de los Hermanos Marx este escrito?

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